Santa Luisa de Marillac: La arquitecta de la compasión

Santa Luisa de Marillac fue una figura revolucionaria en la Francia del siglo XVII, cuya labor transformó profundamente la atención social y hospitalaria de su época. Nacida en París el 12 de agosto de 1591, pertenecía a la noble familia Marillac, aunque su condición de hija natural la llevó a ser desheredada y a enfrentar una juventud marcada por la orfandad, perdiendo a su padre a los trece años. A pesar de su deseo inicial de ingresar con las capuchinas, su precaria salud y las presiones familiares la llevaron a casarse en 1613 con Antonio Le Gras, secretario de la Reina Madre, con quien tuvo a su único hijo, Miguel.

La visión de Pentecostés y el encuentro con San Vicente

Tras enviudar en 1625, Luisa se sintió libre para cumplir su deseo de consagrarse a la religión. Años antes, en la fiesta de Pentecostés de 1623, había experimentado una visión mística en la iglesia de San Nicolás de los Campos que disipó sus dudas espirituales; en ella comprendió que llegaría un tiempo en el que podría hacer votos en una pequeña comunidad dedicada al servicio del prójimo y que sería guiada por un nuevo director espiritual. Ese director fue Vicente de Paúl, con quien comenzó a colaborar estrechamente a partir de 1625. Mientras Vicente aportaba las ideas fundamentales, Luisa se convirtió en la ejecutora técnica y organizativa del proyecto, modernizando las instituciones para hacerlas más eficaces y devolviendo la dignidad a los más necesitados.

La fundación de las Hijas de la Caridad

En 1633, Luisa asumió el desafío de poner orden en el caos del cuidado caritativo en Francia. Reunió en su propia casa a jóvenes humildes del campo para formarlas no solo en técnicas sanitarias y de limpieza, sino también en una vida espiritual profunda, bajo la premisa de “amar a los pobres y honrarlos como honrarían al propio Cristo”. Así nació la congregación de las Hijas de la Caridad, que rompió con el modelo de clausura de la época para insertarse directamente en la vida de los pobres. Luisa insistía en que sus hermanas debían actuar con humildad, sencillez, mansedumbre y cordialidad.

Un impacto social sin precedentes

Bajo el liderazgo de Luisa, las hermanas extendieron su servicio a una escala asombrosa:

  • Reforma hospitalaria: Organizaron el sistema de atención en el Hôtel-Dieu, el hospital más grande de París, promoviendo la colaboración entre médicos y enfermeras.
  • Atención a la infancia y vejez: Dirigió la obra de los niños abandonados y organizó las primeras residencias de ancianos con talleres para que se sintieran útiles.
  • Educación: Estableció escuelas para niñas pobres, ya que en esa época la educación solía estar limitada a los varones.
  • Ayuda en emergencias: Brindaron asistencia a las víctimas de la Guerra de los Treinta Años y acogieron a inmigrantes que huían de los conflictos bélicos.

Legado y santidad

Antes de su fallecimiento el 15 de marzo de 1660, Luisa había fundado nuevas comunidades en treinta ciudades de Francia y Polonia. Fue canonizada el 11 de marzo de 1934 por el papa Pío XI. Debido a su incansable labor organizativa y su enfoque humano en la asistencia, el papa Juan XXIII la proclamó patrona de los trabajadores sociales y cuidadores en 1960. Aunque históricamente su fiesta era el 15 de marzo, desde 2016 se celebra el 9 de mayo, fecha del aniversario de su beatificación, para permitir una celebración solemne fuera del tiempo de Cuaresma. Sus reliquias reposan actualmente en la Rue du Bac, en París.

Preparación de la Asamblea General de las Hijas de la Caridad 2027

La XI Asamblea General de las Hijas de la Caridad convocada por el Superior General, se celebrará en mayo de 2027 en la Casa Madre de París. Este acontecimiento representa a toda la Compañía y constituye un momento privilegiado para discernir el camino de la misión al servicio de los pobres.

El tema que orienta todo el proceso preparatorio es “Artesanas de paz y de esperanza”. Este lema invita a cada hermana y a cada comunidad a asumir una actitud creativa y comprometida frente a los desafíos del mundo actual, marcado por conflictos, desigualdades y sufrimientos humanos.

Ser artesanas significa construir con paciencia y amor relaciones de cercanía, escuchar con empatía a quienes sufren y trabajar cada día por la justicia, la dignidad y la fraternidad. Como el artesano que transforma la materia con dedicación y cuidado, las Hijas de la Caridad están llamadas a transformar la realidad con pequeños gestos de servicio y caridad que hagan visible el amor de Dios.


Este camino hacia la Asamblea no es solo un evento organizativo, sino un proceso espiritual que implica a toda la Compañía. Las comunidades locales, las provincias y las distintas obras apostólicas están invitadas a participar mediante la oración, el discernimiento comunitario y la reflexión sobre la misión. En este proceso se busca escuchar la voz del Espíritu Santo y descubrir cómo responder con fidelidad al carisma recibido de San Vicente de Paúl y Santa Luisa de Marillac.


Las comunidades locales constituyen el primer espacio de participación. En ellas las hermanas se reúnen en Asamblea Doméstica para orar, dialogar y compartir su experiencia de misión. Desde la vida cotidiana en las obras apostólicas y en el contacto directo con los pobres, las comunidades ofrecen una mirada concreta sobre las necesidades de la Iglesia y de la sociedad. Estas reflexiones comunitarias se recogen y se envían a la provincia para continuar el proceso de discernimiento.


Cada provincia convocada en Asamblea Provincial, en un clima de oración, reflexión y discernimiento, escuchan la voz de Dios, que habla y comunica su voluntad. Este proceso donde se integran las aportaciones de las comunidades locales permite identificar luces, desafíos y llamados para la misión de la Compañía. Al mismo tiempo, se preparan los aportes que serán enviados a la Asamblea General y se eligen las hermanas delegadas que representarán a la provincia en este importante encuentro.


El proceso culminará en la reunión de las delegadas de todas las provincias en París, donde, en un clima de oración y diálogo, se evaluará la vida de la Compañía, se discernirán los caminos futuros de la misión y se tomarán decisiones importantes para la vida y el gobierno de la Congregación.


Así, bajo el lema “Artesanas de paz y de esperanza”, toda la Compañía se prepara para renovar su compromiso de seguir a Cristo servidor de los pobres y de ser signo de reconciliación, fraternidad y esperanza en el mundo de hoy.


Todo este camino preparatorio se vive en un profundo clima de oración y de escucha del Espíritu. Inspiradas por el carisma vicenciano, las Hijas de la Caridad buscan renovar su disponibilidad para servir a Cristo en la persona de los pobres y responder con creatividad y fidelidad a los desafíos de nuestro tiempo.

Seis nuevas Hijas de la Caridad ingresan al Seminario Interprovincial en Cali

El pasado 2 de febrero de 2026, en el marco de la celebración del Día de la Vida Consagrada, las Hijas de la Caridad vivieron un momento de alegría y esperanza con el ingreso de seis nuevas hermanas al Seminario Interprovincial de la Compañía en la ciudad de Cali. La celebración tuvo lugar en la Capilla de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa, un espacio de profunda espiritualidad y encuentro con Dios para la comunidad vicenciana.

Las nuevas seminaristas, provenientes de distintos países, iniciaron oficialmente esta etapa de formación acompañadas por hermanas formadoras, miembros de la comunidad y delegaciones de la Familia Vicenciana. Su llegada representa un signo de vitalidad vocacional y de compromiso con la misión de servicio a los pobres que caracteriza a la Compañía fundada por san Vicente de Paúl y santa Luisa de Marillac.

Con este ingreso, las seis hermanas se unen a las diez jóvenes que ya habían iniciado su proceso formativo el pasado 27 de septiembre de 2025, conformando así una comunidad internacional de formación que refleja la universalidad de la vocación de las Hijas de la Caridad.

Durante la celebración se destacó el significado del seminario como una etapa fundamental en el camino vocacional, donde las jóvenes profundizan en la espiritualidad vicenciana, en la vida comunitaria y en el servicio a los más necesitados. Este tiempo de formación busca preparar a las futuras Hijas de la Caridad para vivir con fidelidad el carisma recibido y responder a los desafíos de la misión en la Iglesia y en el mundo.

La jornada concluyó con una acción de gracias por el don de las nuevas vocaciones y con una oración especial para que estas jóvenes hermanas continúen fortaleciendo su llamado al servicio humilde y generoso de los pobres, siguiendo el ejemplo de la Virgen María, venerada bajo la advocación de la Medalla Milagrosa.

Las Hijas de la Caridad en Colombia celebran la reconfiguración y el nacimiento de la Provincia “Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa”

El 7 de octubre de 2025 quedó marcado como una fecha histórica para las Hijas de la Caridad en Colombia. En la Casa Pinares de la comunidad, ubicada en Bogotá, se llevó a cabo el acto oficial de reconfiguración de las provincias, un proceso que culminó con la unión de dos provincias en una sola jurisdicción administrativa y pastoral.

A partir de este acontecimiento, las antiguas provincias se integran en una única provincia que llevará el nombre de Provincia Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa, con sede en la ciudad de Bogotá. Esta nueva etapa busca fortalecer la misión evangelizadora y el servicio a los más pobres, inspirados en el carisma vicenciano de san Vicente de Paúl y santa Luisa de Marillac.

La celebración contó con la presencia de la Madre General de las Hijas de la Caridad, sor Françoise Petit, H.C., así como de la Consejera General para América Latina, sor Alicia Margarita, H.C.. También participaron los dos consejos provinciales, las hermanas sirvientes de las comunidades, delegadas de diferentes obras y los dos padres directores, quienes acompañaron este significativo momento para la Congregación.

Durante la jornada se destacó el camino recorrido por ambas provincias, el discernimiento realizado durante los últimos años y la importancia de caminar juntas como una sola familia al servicio de los más necesitados. La nueva configuración provincial representa un paso de comunión, renovación y fortalecimiento de la misión que las Hijas de la Caridad realizan en diversas obras educativas, sociales y pastorales en el país.

La nueva Provincia Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa nace así como signo de unidad y esperanza, reafirmando el compromiso de las Hijas de la Caridad de continuar anunciando el Evangelio a través del servicio humilde y cercano a los pobres, fieles al espíritu de la Familia Vicenciana que desde hace siglos anima su misión en la Iglesia y en el mundo.

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