¿Que Hacemos?
Servimos a Jesucristo en la persona de los pobres;  San Vicente decía: “Ser Hija de la Caridad es amar a Nuestro Señor tierna y amorosamente” Un Servicio eficaz, corporal y espiritual, un servicio que no consiste sólo en la asistencia, sino que mira  a la promoción del pobre, para ayudarlo a tomar conciencia de sus posibilidades y para darle herramientas necesarias a fin de que sea agente de su propia promoción.  La asistencia en ocasiones es necesaria, por ejemplo ante un pobre con hambre, un enfermo…Dios opto por los pobres; por eso, la causa de los pobres es la causa de Dios, que quieren que tengan vida y vida en abundancia.

Algunos de los servicios a que nos dedicamos actualmente son:

Las zorras tienen guaridas y las aves del cielo nidos; pero el Hijo de Hombre no tiene donde reclinar su cabeza. (Mt 8, 20)

Cada día, hay más personas que viven en la calle: hombres, mujeres y niños. Las razones por las que se encuentran en esa situación son diversas, pero siempre es doloroso y crucial para una vida, marcada a menudo por la soledad, la inseguridad, la violencia y la falta de esperanza. En general la sociedad parece tener miedo de ellos y le gustaría quitarlos de las calles, pero raramente ofrecen los cuidados necesarios para su reintegración en la misma y las condiciones adecuadas para vivir una vida digna.

Al trabajar con personas sin techo, las Hijas de la Caridad, les ofrecemos  respeto, amistad y una atención sin juzgarles, ofreciéndoles los servicios necesarios para ayudarles a integrarse en la sociedad. Estos servicios incluyen:

  • centros acogida
  • albergues nocturnos
  • comedores
  • centros de salud
  • roperos
  • programas de desintoxicación
  • acceso a  servicios, tanto públicos, como privados
  • hogares
  • alojamiento temporal
  • alfabetización y auto-estima
  • asesoría jurídica
  • búsqueda de empleo

Y ahora que llega la vejez y las canas ¡Oh Dios, no me abandones! para que anuncie yo tu brazo a todas las  edades venideras. (Sal. 71,18)

En la Biblia, el anciano es un símbolo de sabiduría y una señal de las bendiciones de Dios; en nuestro mundo, son rechazados y abandonados, incluso por sus familias. Después de una vida larga y productiva, muchos viven totalmente solos, sin los amigos, enfermos y con ingresos que no son suficientes para atender a sus necesidades básicas. Debido a sus limitaciones físicas, son incapaces, sin ayuda, de buscar guía espiritual y amistad, ir a la Iglesia o acudir a reuniones  que les ofrezcan la oportunidad de hablar, escuchar y compartir con otros.

Inspiradas por sus Fundadores, las Hijas de la Caridad respetan la dignidad y la sabiduría de los ancianos, les ofrecen amor y comprensión y les sirven de muchas maneras. A nivel mundial, las Hermanas atienden a las personas mayores en:

  • sus  casas,
  • residencias,
  • las parroquias.

Y Jesús progresaba en sabiduría, en estatura, y en gracia ante Dios y ante los hombres. (Lc 2, 52)

Santa Luisa de Marillac pidió permiso para abrir una escuela para niñas pobres que de otra manera se verían obligadas a mendigar o hallar otras formas de conseguir  dinero. La educación, para nuestra fundadora, era una manera de ayudar a crecer sanos  a los niños y jóvenes. Las Hermanas les enseñaban las habilidades que podrían usar para ganarse la vida y ayudar a  las necesidades de su familia y educándolos, al mismo tiempo, en la fe católica y la enseñanza del catecismo.

El mundo ha cambiado, pero los jóvenes tienen a menudo mala prensa. Sin embargo, cuando se educan bien,  son generosos y entusiastas. Son verdaderos discípulos de Jesús, y desean hacer algo por los pobres. ¡Ayudarles a que logren todo su potencial es un imperativo para las Hijas de la Caridad! Nos comprometemos a hacerlo trabajando en muchas áreas.  Por ejemplo:

  • Escuelas: Infantiles, elementales, secundarias y universidades
  • Pastoral juvenil
  • JMV
  • MISEVI
  • Voluntariado Vicenciano
  • Centros de jóvenes delincuentes
  • Catequesis

Venid, benditos de mi Padre, recibid la herencia del reino, preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque …estaba enfermo y me visitasteis. (Mt 25, 34-36)

La primera misión de las Hijas de Caridad fue la visita a los pobres y enfermos en sus casas. En sus recomendaciones a las Hermanas que se dedicaban al servicio de los enfermos, San Vicente y Santa Luisa les aconsejaban que estuvieran atentas a los pequeños detalles que podían servirles de consuelo.

Restaurar la salud rota es mejorar la calidad de vida, por lo que, según las diversas realidades, nuestras Hermanas tratan de atender lo mejor posible a las necesidades físicas y espirituales de los enfermos. Utilizando algunos de los recursos más desarrollados de la medicina actual, se esfuerzan por servir al enfermo con compasión, amabilidad y gran respeto, virtudes tan importantes para sus Fundadores.

Dado que, el cuidado de la salud es una necesidad primaria para toda persona, es para nosotras una prioridad y trabajamos en:

  • Servicio a personas sero-positivas o con SIDA
  • Hospitales y clínicas
  • Centros de Salud
  • Capellanía en hospitales
  • Dispensarios
  • Lucha contra la lepra

El Proyecto D.R.E.A.M. (Mejora de Recursos de contra el SIDA y la Desnutrición) ofrece un el tratamiento comprensivo y gratuito a las personas sero-positivas en África, con el fin especial de prevenir la transmisión de la enfermedad de las madres a sus hijos nonatos. Para más información hacer clic aquí.

Jesús dijo, “Dejad que los niños vengan a mí, y no se lo impidáis porque de los que son cómo éstos es el reino de los cielos”. (Mt 19, 14)

Para Santa Luisa de Marillac, nuestra fundadora, el cuidado de los niños fue uno de los servicios más importantes de las Hijas de la Caridad. Su experiencia personal la enseñó lo importante que es la presencia de amor y de personas cariñosas en las vidas de los niños, sobre todo los que no tienen padres. Los niños necesitan atención, cuidado y guía para crecer saludable y felizmente porque lo que nos pasa en la niñez nos afecta para el resto de nuestra vida.

En muchos lugares, los niños no tienen derecho ya a su niñez. porque son muy pobres o no tienen padres,  tienen que trabajar siendo, muy a menudo, explotados por los que debían cuidar de ellos. La violencia y las drogas entran con frecuencia en sus vidas en una edad muy temprana y muchas veces  no tienen acceso a otras posibilidades.  Por ello, los niños tienen un lugar central en nuestro servicio a los más pobres.

Promovemos el bienestar de los niños de diversos modos, en:

  • Escuelas infantiles y primarias
  • Instituciones de atención al niño, colaborando en la adopción y facilitando familias de acogida
  • En programas de nutrición para combatir la desnutrición
  • Programas de apoyo para los padres y la familia

Creó Dios al ser humano a imagen suya, a imagen de Dios le creó, macho y hembra los creó. (Gn 1, 27)

La mujer es igual al hombre en dignidad, ya que ambos son imágenes de  Dios. Esto era tan claro para Jesús que, incluso sabiendo que lo que Él hacía no estaba permitido por las reglas religiosas, habló con las mujeres, les permitió acercarse a Él, tocarle y seguirle. Las mujeres tienen una tarea importante y particular en la construcción del Reino de Dios y deben reconocerse sus características y dones y valorar como importantes su contribución a la sociedad.

Las mujeres constituyen el 50% de la población mundial, sin embargo,  en muchas culturas y sociedades se abusa de ellas y no se les considera en su justo valor. En muchos lugares son el grupo más vulnerable de la sociedad. Como mujeres discípulas de Jesús y siervas de los  pobres y marginados, las Hijas de la Caridad se comprometen a la promoción de la mujer. Nosotras trabajamos con ellas para remediar la desigualdad que continúa existiendo a través de:

  • Proyectos de auto-estima de la mujer
  • Albergues Refugio para la  mujer  maltratada
  • Alternativas a mujeres caídas en la trampa de la prostitución
  • Promoción del papel de la Mujer en la Sociedad

Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia. (Jn. 10,10)

Hoy día, las expectativas y exigencias de vivir como corresponde a los modelos presentados por nuestra sociedad hacen que las personas se sientan inseguras, angustiados y frustrados. Para superar este sufrimiento y olvidarse de su dolor, algunas personas se dan a las drogas y al alcohol, destruyendo a la vez sus vidas y la de sus familias.

Fieles al Evangelio y a su carisma, las Hijas de la Caridad sirven a las personas que sufren de alguna adicción y que buscan recuperar la confianza en sí mismos, ayudándoles a encontrar un equilibrio en sus vidas. Este servicio necesita personal especializado y con una personalidad adecuada, por lo que las Hermanas colaboran con especialistas a fin de ofrecerles guía y orientación espiritual y psicológica.

Algunas de nuestras hermanas trabajan en:

  • Centros de rehabilitación para personas que sufren de diversas adiciones, sobre todo a la droga,
  • Alcohólicos Anónimos

Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación. (Mc 16, 15)

Santa Luisa de Marillac dijo que las Hijas de la Caridad son hijas de la Iglesia, por ello deben vivir y actuar como hijas de tal Madre. Desde el principio, una de las preocupaciones de nuestra Fundadora fue la formación cristiana de los jóvenes. Enseñó a las Hermanas a organizar grupos de niñas y jóvenes en las parroquias para enseñarles el catecismo. San Vicente también estuvo muy atento a las necesidades de la Iglesia local y con frecuencia envió a sus hijas a colaborar en las parroquias.

Siguiendo los pasos de sus Fundadores, la Compañía colabora con la Iglesia en su Misión específica de proclamar el Evangelio y en la instrucción catequética. Jesús, Adorador del Padre, Siervo de Su Plan de Amor, Evangelizador de los pobres es el centro y punto de referencia para nuestro servicio Pastoral.

Para realizar esta misión servimos en:

  • Parroquias, lo que comprende: catequesis, programas de Iniciación Cristiana y preparación para adultos, preparación para los sacramentos, liturgia,  acompañamiento de familias en momentos de dolor, coordinación, o apoyo, en parroquias que no tienen sacerdote residente, y  visitas a domicilio, sobre todo a las personas que no pueden salir de casa
  • Capellanía: visitando enfermos en los hospitales y a ancianos en   residencias
  • Capellanía escolar y de jóvenes en una variedad de situaciones
  • Capellanes de personas que están “en los márgenes” de la sociedad, en las prisiones, en  comunidades gitanas y transeúntes, trabajadores migrantes del Cuarto Mundo y de los que son víctimas de abuso por el turismo
  • Acompañamiento espiritual a diversos grupos y movimientos en la Iglesia incluidos los grupos de la Familia  Vicenciana (AIC, Conferencias de San Vicente de Paúl, Juventud Mariana Vicenciana, etc)

Venid, benditos de mi Padre, recibid la herencia del reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque…estaba en la cárcel y vinisteis a verme. (Mt 25, 34-36)

San Vicente de Paúl fue Capellán-general de las Galeras en París dónde pudo prevenir muchos abusos a los esclavos de las galeras. Se trataba a esos prisioneros, como a animales, sin ningún apoyo espiritual y corporal o contacto con sus familias. Tan pronto como pudo, envió a las Hijas de la Caridad para que los sirvieran: les llevaban comida, curaban sus heridas y les ofrecían un poco de consuelo espiritual que les podía llevar a Dios. Éste proyecto fue muy audaz y peligroso para esos tiempos de la historia, pero también tuvo mucho éxito.

Fieles a sus orígenes, las Hijas de la Caridad continúan la misión de visitar a los prisioneros y les ayudan a cambiar sus vidas. Como Jesús, creemos que todo el mundo merece una nueva oportunidad por lo que, no sólo ofrecemos una guía espiritual, sino también para su reintegración en la sociedad.

Para lograrlo, algunas Hermanas y comunidades les sirven en:

  • Las cocinas de las cárceles
  • Las enfermerías de las prisiones
  • Clases para prisioneros
  • Centros de acogida
  • Visita a los prisioneros
  • Manteniendo el contacto con las familias de los prisioneros

Era forastero, y me acogisteis. (Mt 25, 35)

En el tiempo de nuestros Fundadores las guerras eran causa del éxodo de miles de  personas de todas las edades y clases sociales. El lugar principal dónde éstas personas humilladas y desvalidas acudían era a París. Vicente derramó los tesoros de su ternura en estos pobres desterrados, empezando por los más vulnerables.

Hoy igualmente, el hambre, los desastres naturales, los regímenes opresivos y corruptos y los conflictos globales contribuyen a que exista un número creciente de personas desplazadas de lugar. La mayoría no conocen a nadie en su nuevo destino, no hablan el idioma y no tienen dinero. Son, por lo tanto, blanco fácil para el trabajo  forzado, la explotación sexual y el robo.

Inspiradas por el evangelio, las Hijas de la Caridad ven en cada familia desplazada escapando de la persecución, padres y jóvenes en busca de trabajo en países donde no hablan el idioma, en las familias que buscan un lugar para vivir y otras, la presencia de la Sagrada Familia como refugiados. Trabajan en la promoción y protección de los refugiados y en la defensa de sus derechos humanos. Para ello les ofrecen:

  • Amistad
  • Recursos básicos
  • Ayuda en el proceso legal
  • Alojamiento
  • Cursos de lengua

Jesús dice al hombre que tenía la mano seca, ‘levántate ahí en medio. (…) Entonces, dice al hombre, ‘Extiende la mano’. Él la extendió y quedó restablecida su mano. (Mc 3, 3-5)

Las personas que padecían alguna carencia, ceguera, sordera o parálisis— estaban  siempre cerca de Jesús. Él los acogió con amor y los ayudó para que ellos asumieran su dignidad y el respeto de los demás como hijos muy amados de Dios.

Llamadas para servir a los que son pobres, las Hijas de la Caridad saben que las personas con alguna carencia necesitan una atención y cuidado especial. Esperan que su amor les ayude a vivir en plenitud.

En cada continente se da prioridad a:

  • Las personas con dificultades de aprendizaje
  • Con deterioro auditivo
  • Niños y adultos con deterioro visual
  • Rehabilitación de las personas con discapacidad física o mental.

Hijas de la Caridad

Provincia de Cali – Colombia En respuesta a la llamada de Dios en su tiempo, San Vicente y Santa Luisa fundaron la Compañía de las Hijas de la Caridad para servir a Jesucristo en la persona de los pobres con espíritu de humildad, sencillez y caridad.

INFORMACIÓN DE CONTACTO

Capilla de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa
 Av. Roosevelt No. 29 – 71
 + (572) 556 66 69
 (572) 556 66 71
 E-Mail : comunicaciones@hijasdelacaridadcali.org.co
Cali, Valle, Colombia, Sur América

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