Catequesis del Buen Pastor

Origen

La Catequesis del Buen Pastor se inició en Colombia en 1986 con la Dra. Nora María Bonilla París, colombiana quien tuvo el primer contacto con la Catequesis del Buen Pastor con un curso recibido directamente de Sofía en el año de 1976 en México.

Después en Roma continuó su formación de 1979 a 1982 directamente de Sofía Cavalletti, Gianna Gobbi, Silvana Montanaro y sus colaboradoras del equipo de Roma. Es iniciadora, también de la Catequesis del Buen Pastor en México y Argentina. Realizó en Bogotá, en 1986 un primer curso de formación de catequistas con el aval de la Facultad de Educación de la Pontificia Universidad Javeriana.

El 29 de Agosto 1996 con un total de 22 personas en su mayoría laicos, se constituyó la ASOCIACIÓN COLOMBIANA PARA LA FORMACIÓN RELIGIOSA CATÓLICA – “ACOFOREC” cuyo objeto principal es el desarrollo de la Catequesis del Buen Pastor para niños y adultos al servicio de la iniciación cristiana en la Iglesia.

La edad ideal

La Catequesis del Buen Pastor busca conducir al niño a experiencias de contemplación y de comunión con el Señor. “El niño menor de seis años –explica– posee un potencial religioso que no debe desaprovecharse; es decir, tiene una verdadera hambre y anhelo de Dios, y es capaz de responder a su amor con verdadero enamoramiento”.

Sofía Cavalletti solía decir que ‘entre Dios y el niño hay una real y misteriosa unión; en el niño está muy clara la imagen de Dios, por lo cual Dios y el niño son dos riquezas de amor que se atraen’.

Esta catequesis tiene como fuentes la Biblia y la Liturgia, y se basa en los principios de María Montessori, privilegiando así los valores espirituales de la infancia, lo que a su vez ayuda a la formación moral del niño a la luz de la Palabra de Dios, y les brinda las bases para convertirse en constructor de la historia en justicia y solidaridad”, detalla.

Lugar de encuentro con Dios

Las herramientas formativas que se utilizan son dos, y se denominan “Atrio” y “Álbum”. El “Atrio” constituye un ambiente preparado, un lugar en el que el niño comienza a conocer las grandes realidades de su vida de cristiano, pero sobre todo, comienza a vivirlas en la meditación y en la oración.

“No es lugar de instrucción religiosa –dice– sino un lugar de trabajo que se convierte en un coloquio del niño con Dios; un lugar que facilita el recogimiento y el silencio interior, y el trabajo de los niños, con los materiales, ayuda también a ello”.

Respecto al “Álbum” –comenta– éste se utiliza en los lugares donde no es posible tener un “Atrio”. La diferencia primordial es que, después de meditar juntos, adultos y niños, la Palabra o un signo litúrgico, el niño trabaja en su ‘Álbum’ en lugar de trabajar con materiales; en sí, el Álbum es su material de meditación y cumple el mismo propósito”.

Un poco de la Catequesis

La Catequesis del Buen Pastor, un don para la Iglesia “Sofía Cavalletti decía que “si queremos ayudar al niño a estar más cerca de Dios, debemos, con paciencia y cariño, tratar de llegar al núcleo vital de las cosas. Esto requiere estudio y oración. El niño puede ser nuestro maestro si sabemos cómo observarlo”
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